Isabel Borja Martínez
DONDE TERMINA EL VERANO
Elma Correa se robó mi corazón por completo con este libro. Habla de la amistad, pero también de la culpa y de cómo un solo momento puede cambiarlo todo. En Mexicali, justo en esa frontera donde la violencia y la vida cotidiana se mezclan, conocemos a Elisa y Aimé, dos niñas inseparables cuyo destino se quiebra en una noche que marca no sólo su relación, sino a toda la comunidad. Años después, el reencuentro entre ambas revela todo lo que no se dijo: Elisa vuelve cargando frustración y vergüenza; Aimé, en cambio, se ha convertido en alguien fuerte, incluso dura. Entre ellas queda un silencio pesado, lleno de lo que no han podido enfrentar. La novela habla del fin de la inocencia, pero también de una violencia que atraviesa a las mujeres desde muy jóvenes. Con una prosa precisa y envolvente, Elma Correa construye una historia dura, pero profundamente humana.
LA CIUDAD DE LAS LUCES MUERTAS
Esta es una novela extraña pero fascinante y muy original. En Barcelona desaparece toda la luz, tanto la natural como la artificial, y solamente queda una especie de claridad que causa un enorme desorden en la ciudad, el presente, el pasado y el futuro comienzan a convivir, a suceder al mismo tiempo. Se mezclan el arte, la historia, la ficción, aparecen figuras como Pablo Picasso, Simone Weil, Cortázar, García Márquez, George Orwell, Gaudí, y muchos otros personajes importantes. En medio de este desorden también aparece un fotógrafo quien es capaz de revelar cuestiones del futuro y varias personas deben unirse para averiguar lo que está sucediendo y cómo volver a la normalidad. Es una novela caótica, interesante y divertida, no es un relato de la historia lineal, es una experiencia sobre el arte en todas sus expresiones y su capacidad de iluminar los momentos más oscuros cuando todo parece perdido. Esta novela recibió el Premio Nadal de Novela del 2026, así que es una garantía.
MENTIRA

“Mi trabajo es mentir, pero contigo no voy a hacerlo”. Desde antes de abrir el libro, la novela te atrapa y te deja picado, sabes que no vas a poder confiar al cien por ciento en el narrador, pero igual quieres seguir. Juan Gómez-Jurado consigue esto, construyó una historia interesante y que te engancha, escrita de una forma que verdaderamente te hace disfrutar y transportarte a otra realidad. El ritmo es divertido y entretenido, y la forma en que el autor escribe ayuda a que el lector pueda sumergirse en la historia; mezcla escenas cotidianas con imágenes potentes y se siente completamente inmersivo. Éste es el tipo de libros que se leen rápido porque uno pasa las páginas sin darse cuenta, y llega al final con una sensación de haberse apresurado y que el tiempo no ha transcurrido al mismo tiempo.
