Mario Alberto Montero Serrano
Estimables lectores de Sibarita La Revista:
Nuestro número 54, que corresponde a abril, se lo dedicamos a las bibliotecas, esos recintos que en su concepción más primigenia son espacios que sirven para guardar libros, como si fueran cajas gigantescas, pues justamente a una caja responde la raíz griega “teca”.
Pero en un sentido más práctico, y desde luego académico, son sitios que no sólo guardan (y muchas veces atesoran) libros, sino que son enlaces para que los lectores los soliciten en préstamo, ya sea para leerlos in situ, o en casa.
¿Quién, siendo estudiante, no ha hecho uso alguna vez de una biblioteca? ¿E incluso no siéndolo?
¿Quién no recuerda aquellos letreros colocados en las mesas indicando SILENCIO, a fin de permitir que los usuarios se concentraran en una lectura o en una investigación?
Lamentablemente hoy, con el auge de las tecnologías de la información, han ido disminuyendo en cuanto a número de usuarios, e incluso han ido desapareciendo, para ser sustituidas por bibliotecas digitales.
Hoy existe una competencia entre el libro de papel y el libro digital, y la mayoría, sobre todo estudiantes, están optando por recurrir a Internet en busca de alguna lectura solicitada en la escuela.
Sin embargo, difícilmente esta experiencia se compara con la experiencia de acudir a una biblioteca, ya no sólo a solicitar o leer un libro, sino a convivir con compañeros de clase o con amigos, a fin de convertir la lectura en una verdadera experiencia humana.
En nuestro país, México, y en otros países latinoamericanos, existen miles de bibliotecas, tal como lo escriben varios de nuestros colaboradores. Por desgracia, los usuarios de las mismas están disminuyendo.
Paradójicamente, en países nórdicos y orientales la lectura de libros de papel, y por tanto el impulso a sus bibliotecas, están teniendo un nuevo auge.
Los invito a disfrutar la presente edición de Sibarita La Revista, para entender el origen, la evolución y la transformación de las bibliotecas.
