LIBROS 

Miguel Campos Ramos 

 

 

“La plaza de Top-Hané, de Constantinopla, tan animada de ordinario por el movimiento y la bulla de la multitud, se halla a las seis de la tarde de un 16 de agosto, completamente silenciosa, triste y casi desierta.” 

Así empieza esta singular novela del gran escritor francés Julio Verne, muy conocido por sus novelas de anticipación científica. 

Esta novela, sin embargo, que podría enmarcarse en las novelas de viajes, va más allá es éstos, porque sus novelas de viajes destacan mucho el tema de las intrigas, con algo de violencia. Y “Kerabán el testarudo”, en cambio, aunque es una novela de viajes, no deja de ser una comedia de equivocaciones entre dos amigos de etnias casi antípodas por sus costumbres. Uno de ellos es el holandés Jan Van Mitten, comerciante en flores; el otro, Kerabán, rico comerciante turco. 

Por razones de amistad y de negocios Van Mitten, acompañado de su fiel criado Bruno, viaja miles de kilómetros desde Rotterdam hasta Constantinopla, para encontrarse con su amigo Kerabán. 

El punto es que una vez que se encuentran, Kerabán decide que Van Mitten lo acompañe a su residencia, en calidad de huésped. 

Pero he aquí que dicha residencia está al otro lado del Bósforo, río que atraviesa la mencionada ciudad. Y al momento de llegar al acceso del puente, se topa con que han subido el costo del peaje para atravesarlo. 

Kerabán protesta y se hace de palabras con los guardias, decidido a no pagarles más de lo que costaba ese peaje, con el argumento de que a él no le avisaron nada por la mañana. 

Total, que ellos le impiden el paso, y como él se niega a pagar una verdadera bicoca, ellos sarcásticos le dicen que a ver cómo hace para llegar al otro lado del río. 

Pero Kerabán (y de ahí su apodo como título del libro: el Testarudo) les dice que llegará, así tenga que rodear el Bósforo… Cosa que hace, gastando muchísimo dinero, enfrentándose a múltiples peligros, invirtiendo mucho tiempo, días, semanas, y arrastrando al pobre europeo Van Mitten, quien no comprende ni remotamente la testarudez de su amigo turco. 

Una novela deliciosa, sin duda, que lamentablemente ya casi no se publica dentro del amplio catálogo de Verne. Si la encuentran, léanla y gócenla, como yo lo hice cuando la leí a los 13 años. 

 

 

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