Luis Antonio Godina Herrera
Las primeras voces que la humanidad reconoció como clásicas fueron pasando de boca en boca, y cuando fueron por fin escritas, lo hicieron en verso, por ejemplo, La Ilíada y La Odisea. La poesía en ese sentido ha ido de la mano de la conformación de los grupos humanos, de la conformación de las etnias. En cada etapa del desarrollo de las sociedades se ha hecho presente la poesía. Según Wikipedia la palabra etnia significa ‘pueblo’ o ‘nación’, conjunto de personas que se identifican con un origen genético, comunidad lingüística, cultural, etc. Por eso mismo la poesía es connatural a ellas.
En México la presencia de la poesía se puede encontrar desde mucho antes de la llegada de los españoles. Miguel León Portilla hizo una recopilación maravillosa que concentró en su libro Quince poetas del mundo náhuatl. El mismo León Portilla tradujo del náhuatl el poema de un gobernante del hoy Huauchinango, llamado Tlaltecatzin. El poema se denomina En la soledad yo canto, aquí un fragmento:
En la soledad yo canto
a aquel que es mi Dios.
En el lugar de la luz y el calor,
en el lugar del mando,
el florido cacao está espumoso
la bebida que con flores embriaga.
Yo tengo anhelo,
lo saborea mi corazón
se embriaga mi corazón
en verdad mi corazón lo sabe…
Este poema fue escrito a mediados del siglo XIV de nuestra era, al tiempo que en la península escribía el Arcipreste de Hita El Libro del Buen Amor. En mundos diferentes, en etnias distintas, la palabra era la mejor forma de cincelar su evolución.
El concepto nahua de “in xóchitl, in cuícatl” —flor y canto— sintetiza de manera admirable la esencia de la poesía en esta tradición: la palabra poética es simultáneamente belleza sensorial y verdad espiritual. Los grandes poetas del México prehispánico, como Nezahualcóyotl, señor de Texcoco (1402-1472), no sólo gobernaban reinos, sino que filosofaban sobre la fugacidad de la vida con una profundidad que rivaliza con cualquier tradición lírica mundial. El rey poeta nos legó estas líneas, que forman parte de nuestra mexicanidad:
¿Es que de verdad se vive en la tierra?
No para siempre en la tierra,
sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quebrará,
aunque sea de oro se romperá,
aunque sea plumaje de quetzal se rasgará.
No para siempre en la tierra,
sólo un poco aquí.
Obviamente no sólo en lengua náhuatl se hacía poesía ni sólo en esta parte de mundo. En las culturas zapoteca, maya o inca encontramos textos que no les piden nada a los escritos en ese mismo tiempo en Europa. Es así como la poesía afroamericana encuentra en el poeta cubano Nicolás Guillén un ejemplo de belleza y profundidad, que se manifiesta en Tu son entero:
Tendida en la madrugada
la firme guitarra espera:
voz de profunda madera
desesperada.
…
Cógela tú, guitarrero,
límpiale de alcohol la boca,
y en esa guitarra, toca
tu son entero.
Las etnias viven también a través de la lengua. Las culturas chicana, negra, indígena en América son rica en esas muestras. Acerquémonos a ellas, sin miedo, cada verso será parte de nuestra forma de ser, creceremos un poco si conocemos más de su poesía.
