SOCIOLOGÍA DE LA SUPERVIVENCIA 

Silvino Vergara Nava 

 

 

“Cinco días son para trabajar, 

como dice la Biblia. 

El séptimo día es para el Señor, 

tu Dios. 

El sexto es para el fútbol”. 

 

Anthony Burgess 

(1917-1993) 

 

Ahora que se acerca el mundial de futbol, todo será durante este tiempo hablar del deporte mundial, un deporte tan sencillo de entender, desde luego que, con sus reglas de origen, que cualquiera puede comprenderlo, y tan económico jugarlo, que cualquiera lo puede hacer, sin importar el tipo de cancha o la calidad del balón; cuántas generaciones jugaron en la tierra, en las calles y con una simple piedra como balón, por eso el futbol es el deporte mundial. 

Hoy, las cosas son distintas. Desafortunadamente ese sistema mundial con que contamos, que es ese capitalismo depredador y este sistema mundial sin democracia alguna, está acabando con todo, incluso con el fútbol. 

El único entretenimiento con que contábamos los domingos era el futbol, pero los partidos de la liga nacional en domingo han desaparecido, hay algunos a cuentagotas, y en la televisión de paga, hoy los mejores partidos, las finales de las ligas principales, etc., se pueden jugar incluso, un lunes, ya no importa el día, pues hay que educar al mundo a consumir no únicamente los domingos, sino todos los días de la semana. 

La ausencia de partidos de futbol los domingos en el mundo, porque no es únicamente en México, no es para tener ese día de descanso, o bien, para acudir a las iglesias, pues en el primer mundo, dicho sea de paso, la gente ha dejado de creer en Dios o en una religión, por eso es muy común observar que las grandes iglesias y templos se han convertido en espacios de consumo, es decir, bares, restaurantes, cafeterías, hoteles, tiendas, y eso, en el mejor de los casos. 

Omitir los partidos de futbol los domingos es porque ese día normalmente es de consumo para la afición; el que tiene la fortuna de acudir al estadio, no solamente adquiere el boleto, también consume. Y qué decir del que lo ve desde su televisor; este es, a veces, el que más consume, y el partido era el domingo; domingo de futbol, domingo para consumir.  

Ahora, lo que hay que hacer es inculcar, influir, educar a la población para que no solamente consuma los domingos, esos ya están señalados para eso, por ello es que los domingos ya no hay futbol, porque se destinan al centro comercial, al restaurante, a la tienda de ropa, al cine, al supermercado, es decir, a consumir. No debe perderse de vista que la industria mundial y los gobiernos requieren que las personas consuman. 

Los empresarios de las grandes compañías mundiales, que son los dueños de las mercancías, de los servicios y de todo lo que se mueva en el mercado, requieren de muchos miles de consumidores; en el caso de los gobiernos, requieren de personas consumidoras a efecto de poder legitimarse en el poder, por eso son las pensiones, a fin de producir consumidores para las empresas, y ciudadanos satisfechos para los gobiernos. 

Pero si venimos de una cultura del esfuerzo, como la que nos enseñaron todavía a muchas generaciones en las escuelas mexicanas y del mundo occidental, no nos cabe consumir, es decir, no trabajar y perder el tiempo viendo el fútbol otro día de la semana que no sea el domingo. Hace treinta o cuarenta años, ¿quién iba a ver un partido de fútbol en lunes o martes? Por ello, había que quitar del domingo esos partidos de futbol y acostumbrar a las personas a consumir cualquier día y a cualquier hora con el futbol. 

No debemos perder de vista que actualmente en el mundo requerimos de consumidores, no de empelados, de obreros o trabajadores; el trabajo que estos hacían hasta hace algún tiempo, ya lo hace eso que denominan inteligencia artificial, robots, etc., pero la inteligencia artificial y los robots no consumen, allí requerimos de las mujeres y hombres para consumir, y es el futbol el medio ideal para enseñar a consumir otro día de la semana que no sea el domingo. 

En este mundo del consumo, el mundial es en tres países, ya que son tantos los partidos y tantas las selecciones invitadas, que no caben en una sola nación, pues hay que recordar que este mundial se jugará con 48 países, lo que nunca había sucedido, y esto no es porque todos los equipos tengan excelentes jugadores, o que todos los equipos tengan un óptimo nivel de juego, sino para que sean más los consumidores que abarque ese certamen mundialista; no es lo mismo que jueguen 24 naciones o 36, a que sean 48 países, pues esto lo que permite es potencializar las ganancias en transmisiones de televisión, comerciales, etc., y para los gobiernos, en distractores ideales ante la impotencia y torpeza de muchos para gobernar. Por eso es que no importa que se juegue en lunes o martes, total, ese día se paralizan la producción, el trabajo, la operación, cuando juega la selección de cada nación, pero lo que no se paraliza es el consumo; ese se multiplica en donde los millones de aficionados son consumidores y los futbolistas son los consumidos. 

 

 

(Web: parmenasradio.org)