SABER PROFUNDO 

Jorge A. Rodríguez y Morgado 

 

 

“El futbol no es un juego, es magia” 

David Beckham 

 

En la frase “Todos para uno y uno para todos”, atribuida y popularizada por el escritor francés Alejandro Dumas en su novela clásica Los tres mosqueteros, publicada en 1844, se resume el espíritu de lealtad, trabajo en equipo y camaradería de los personajes. Representa la unión, el coraje y el apoyo mutuo frente a las dificultades, simboliza la prioridad del bien común sobre el individual. 

Este dicho, aplicado al fútbol, representa la máxima expresión de trabajo en equipo, unión y compromiso colectivo por encima de las individualidades. Esta frase describe a equipos sólidos donde todos los jugadores actúan en beneficio del grupo con el objetivo de lograr el triunfo.  

El juego chino Cuju es considerado por la FIFA como la forma más antigua de futbol. Surgió en China hace más de 2300 años, teniendo sus primeros registros en la dinastía Shang (siglos XVI-XI a.C.). Antecedentes del juego de pelota se practicaron en la Antigua Grecia episkyros (2000 a. C.) y en Roma harpastum (27 a. C.). En la región de Mesoamérica el juego de pelota era una práctica ritual y deportiva con más de 3500 años de antigüedad, simbolizaba la lucha entre fuerzas opuestas como el día y la noche. 

Ebenezer Cobb Morley es considerado el padre del futbol moderno y fundador de la Football Association (FA) en Inglaterra, en 1863. En 1885 se profesionalizó el futbol en Inglaterra, y en 1888 se creó la primera competición de liga. La Federación Internacional de Asociaciones de Futbol (FIFA) se fundó en 1904 en París para organizar el deporte a nivel mundial. El futbol se extendió globalmente gracias a la expansión británica a finales del siglo XIX. 

El futbol actualmente es jugado entre dos equipos de 11 jugadores cada uno, cuyo objetivo es introducir un balón en la portería contraria usando cualquier parte del cuerpo excepto manos y brazos. Se juega en dos tiempos de 45 minutos, considerando que era un tiempo razonable para mantener una alta intensidad física sin agotar excesivamente a los jugadores. Incluye un guardameta (único que usa las manos en su área), defensas, mediocampistas y delanteros. 

El futbol es el deporte más popular del mundo, con una base de aficionados que ronda los cuatro mil a cinco mil millones de personas a nivel global, ya sea jugando activamente o como espectadores. Algunas fuentes indican que el 51% de la población mundial se declara aficionada a este deporte. Unos 270 millones de personas participan activamente en el futbol, entre futbolistas profesionales, inscritos en ligas, y jugadores ocasionales. 

En México, el futbol es el deporte más popular. Encuestas recientes (2025-2026) indican que aproximadamente del 56% al 59% de los mexicanos se consideran aficionados, consolidándolo como el deporte número uno. El futbol es seguido por hombres y mujeres por igual, con una creciente afición femenina. Durante la Copa del Mundo, el interés aumenta, alcanzando a gran parte de los hogares mexicanos.  

El futbol funciona como un puente de comunicación y convivencia dentro del núcleo del hogar. Trasciende el juego y se convierte en un poderoso lazo de unión familiar, creando recuerdos inolvidables y fortaleciendo las relaciones emocionales entre padres, hijos y parientes. 

La fuerza del fútbol se transmite de generación en generación, heredando valores de integración familiar y amor por el deporte. Los partidos dominicales y los entrenamientos se convierten en espacios de encuentro, donde la familia se reúne para celebrar goles y apoyarse mutuamente, convirtiendo a menudo a los compañeros de equipo en una verdadera familia.  

La práctica del fútbol infantil o amateur permite a las familias compartir la felicidad y el orgullo de la superación personal de sus hijos, donde una sonrisa vale más que cualquier marcador. Más allá del resultado final, este deporte fomenta la solidaridad y la camaradería, siendo un motor de unión y esperanza que motiva a los jugadores a superar desafíos con el respaldo de sus seres queridos. 

El futbol es mucho más que un deporte; es un motor fundamental de unión, capaz de conectar generaciones y crear recuerdos compartidos. Actúa como un lenguaje universal, facilitando la comunicación y fortaleciendo los lazos afectivos entre familiares.  

Compartir el futbol, ya sea asistiendo a partidos, campeonatos de liga o jugar juntos en el parque, fortalece la convivencia y la unión entre amigos y parientes. La afición a un equipo se transmite de generación en generación, convirtiéndose en parte de la identidad familiar. Un gol genera alegría y unión, permitiendo que la familia comparta la pasión, el apoyo y los momentos de esfuerzo. Incluso en familias donde se apoyan equipos rivales, el futbol genera una competencia sana que añade emoción y diversión a la convivencia. 

Jugar futbol enseña trabajo en equipo, respeto por las reglas y el apoyo mutuo. En definitiva, el futbol funciona como un punto de encuentro que transforma la pasión por el deporte en momentos de alianza, alegría y fortalecimiento de los lazos familiares. 

La popularidad del fútbol se debe en gran medida a su fácil acceso, ya que no requiere uniformes ni equipos costosos, ni campos especializados, lo que permite que se practique en cualquier lugar. La pasión por este deporte sitúa a México entre los países con mayor mercado de fútbol en el mundo. 

Ante la proximidad de la Copa Mundial de Futbol 2026, México está a la expectativa del resultado final, lo que está claro es que, en este torneo, se logrará acercar a las familias mexicanas aún más.