CINE 

Agustín Ortiz 

 

 

De parejas polémicas, folklore ficticio, el poder del de boca en boca y revoluciones intempestivas se han forjado algunos de los grandes hitos dentro del séptimo arte. Algunas veces triunfales y otras solamente abonando al chisme, lo cierto es que algunas de las historias de este conteo sirven para ilustrar el poder del séptimo arte a la hora de hablar de una de las disciplinas artísticas más populares, una donde al final del día no se trata del consumo (de imágenes e ideas) sino también del cómo se consume. 

Y que los Lumiere nos agarren confesados: 

 

1.- Psicosis (1960). Director: Alfred Hitchcock. 

Protagonistas: Norman Bates, Janet Leigh, Vera Miles. 

Cuesta creer que la legendaria escena del asesinato en la regadera, tan tatuada dentro del imaginario popular, era el giro de tuerca que su Director quería ocultar al considerarlo pilar de la genialidad de este thriller, al grado de que, tanto en el trailer como al inicio de la misma, Hitchcock aparecía suplicándoles a los espectadores que no revelaran ese plot twist al salir de la función, alimentando el morbo y curiosidad del público, mismos que se tradujeron en el éxito taquillero más grande del Maestro del Suspenso, poniendo la primera piedra en el considerar el terror como un género mayor, llevándose desgraciadamente entre las patas la carrera de sus protagonistas, que a partir de entonces quedaron encasillados como actores de género. 

 

2.- Cleopatra (1963). Director: Joseph L. Mankiewicz 

Protagonistas: Elizabeth Taylor, Richard Burton, Rex Harrison. 

Épica fallida estrenada por una 20th Century Fox agonizante, esta cinta no solamente le costó la carrera a su Oscarizado director, sino que de paso casi lleva a la bancarrota al estudio al mismo tiempo que le dio la posteridad a su protagonista, la en ese entonces escandalosa Elizabeth Taylor (quien de ser la viuda consentida de América pasó a rompehogares al quitarle a su mejor amiga, Debbie Reynolds, su esposo, el ídolo juvenil Eddie Fisher), quien en medio de un tórrido romance con su co-protagonista Richard Burton (con quién se casaría dos veces) opacó el desastre taquillero de esta soporífera cinta, una donde a lo largo de poco más de tres horas se sepultaba el género épico de espada y sandalias (que apenas 4 años antes había conquistado los Óscar con Ben-Hur) para dar paso a una cinta a la cual sus pocos espectadores iban no por la historia sino para constatar con sus ojos la química de sus protagonistas, una que hasta hoy ha sido lo único que ha perdurado de ella. 

 

3.- El Graduado (1967). Director Mike Nichols. 

Protagonistas: Dustin Hoffman, Anne Bancroft, Katharine Ross. 

Tenía todo para fracasar: Un director novato que apenas un año antes había despuntado al dejar el teatro por la gran pantalla, un desconocido actor no muy agraciado con fama de temperamental y una trama incómoda sobre la seducción de una mujer mayor hacia un joven recién graduado que no tiene idea de qué hacer con su vida. 

Una cinta difícil de vender, pues. 

Pero que triunfó. 

Amparada bajo una banda sonora de los en ese muy entonces de moda Simon & Garfunkel (con esa Mrs. Robinson como tema recurrente), este filme de Mike Nichols tocó un nervio en una generación que en ese entonces se debatía entre Vietnam y el verano del amor en San Francisco sin tener certeza de su futuro, con un ritmo que bebía de lo que hacía la nouvelle vague en Francia. Reconocida por la Academia con el premio a mejor director, El Graduado inauguró, junto con Bonnie & Clyde y Al Calor de la Noche, el llamado Nuevo Hollywood con historias enfocadas en el lado humano y subversivo, cambiando a la industria de la noche a la mañana y demostrando que había un público para esas nuevas narrativas. 

 

4.- El proyecto de la Bruja de Blair (1999) Director: Daniel Myrick y Eduardo Sánchez. 

Protagonistas:Heather Donahue, Michael C. Williams, Joshua Jackson. 

One hit wonder cinematográfico a cargo de dos directores que ni antes ni después volvieron a beber las mieles del éxito (al igual que sus actores) y con un presupuesto ínfimo de 200,000 dólares, durante mucho tiempo esta cinta ostentó el récord de mayor ganancia en taquilla al recaudar 248.6 millones, al mismo tiempo que se convertía en una de las cintas más influyentes del Hollywood actual, al inspirar el género del found footage que tanto ha permeado en la cartelera en estos tiempos. 

Sin demeritar su angustiante e intrigante trama (que nos narra la historia de tres estudiantes desaparecidos en un bosque al intentar cazar la leyenda de la bruja del título) aquí el genio en gran parte se debió al marketing, uno que vendía la película como un hecho real: lo que veías en la pantalla era la cinta hallada que narraba el destino de sus protagonistas (que no se vendía eran actores, sino jóvenes comunes caídos en desgracia). Libros sobre el tema y una página web en la en ese entonces incipiente world wide web se encargaban de complementar la historia y de hacer sentir al espectador que estaba ante algo malsano que en la obscuridad de la sala lo horrorizaba dejándolo, como todo buen espectáculo, queriendo más. 

 

5.-Casarse está en griego (2002) Director: Joel Zwick. 

Protagonistas: Nia Vardalos, John Corbett, Lainie Kazan. 

Si algo ama Hollywood, son a los underdogs, esas personas que vienen de abajo y triunfan ante lo adverso. 

Pasa en el cine, pasa en la vida real. 

Empezando como un monólogo que capturó la atención de Rita Wilson (esposa de Tom Hanks) a cargo de Nia Vardalos, las vivencias/confesiones de esta actriz griega al casarse con alguien no griego, se convirtió en una sorpresa en la taquilla al recaudar 368 millones de dólares y convertir –muy brevemente, hay que decirlo- a sus protagonistas en estrellas, cosa que cuesta creer al ver el resultado final, uno que no deja de sentirse como una comedia romántica del montón que en su exotismo de choque de culturas tuvo un distintivo que la hizo convertirse en un fenómeno que inspiró una serie de Tv y dos secuelas, pero que tiene todo el sentido al haber usado precisamente la cinderella story de su creadora para conectar con una audiencia que viniendo del 9/11 simplemente quería escapar a través de la gran pantalla. 

Y pocas veces ese sentimiento de familiaridad, de lo acogedor, se tradujo en tantos dólares.