SOCIOLOGÍA DE LA SUPERVIVENCIA 

Silvino Vergara Nava 

 

  

 

Propaganda; es aquello que se quiere  

propagar o difundir.  

El concepto se estrenó en 1622,  

cuando el papa Gregorio XV,  

contemporáneo de Galileo,  

fundó la Sacra Congregación de 

 Propaganda Fide.” 

 

Jordi Pigem 

 

 

Estos tiempos son los del denominado marketing, que es el proceso mediante el cual se identifica, comunica y satisface las necesidades del consumidor; esto ha sido tan exitoso que estas técnicas se han desarrollado no solamente por las empresas y la industria para propagar sus productos y servicios, sino que se ha desenvuelto para otros ámbitos no necesariamente comerciales. 

Además, el marketing es tan popular que hoy cualquier universidad cuenta con una licenciatura en esos menesteres; hay una gran cantidad de estudiantes que se han dedicado a esta técnica, que al final es una simple técnica, y que se ha expandido a otras áreas, particularmente en la política. 

Tristemente, estos profesionales del marketing se topan con un enemigo que es la inteligencia artificial, con el que se corre el riesgo de que los sustituya para programar campañas publicitarias, poner a los ojos de los clientes productos y servicios en el mercado. 

Pero en el campo del marketing, de la comunicación de esos bienes y servicios, la propaganda juega un papel sumamente importante, por lo menos en los tiempos de la modernidad. 

La propaganda inicia con un librito de 1928 de Edward Bernays, sobrino de S. Freud. Con este librito abrió la puerta a ese amplio campo que, si bien ya existía, le dio la importancia y la relevancia que requería la propaganda. 

Resultó tan importante ese pequeño libro, que, dicho sea de paso, se sigue editando y publicando en la actualidad, y fue el libro de cabecera del ministro de propaganda nazi.  Efectivamente, aunque no se crea, existió un ministro de propaganda en los tiempos del nazismo, así como hay un ministro de educación o de justicia; a ese grado se implementó un ministro de propaganda, lo cual demuestra la necesidad de la propaganda en la modernidad. 

Y es que con la experiencia de lo que se ha vivido en la historia, resulta que ante la postura de los gobiernos de dominar y gobernar a su población, la propaganda juega un papel sumamente importante, ya que permite legitimar la función de quien se encuentra en el poder. 

De esta forma, la historia nos ha dictado que los gobiernos se dirigen, y de allí el tipo de propaganda que pretenden imponer a su población, en dos vertientes: la primera por medio de la fuerza, a lo que se le ha llamado comúnmente que se gobierna “con el palo”.  

La propaganda oscila en que, de portase mal, de cometer un delito, el castigo está preparado. Sin embargo, en los últimos tiempos, se ha observado que es preferible gobernar sobre el otro lado de la moneda, esto es, con la propaganda de “la zanahoria”.

Por eso se ha sostenido el eterno debate de si es preferible gobernar con el palo o bien con la zanahoria, y por la experiencia de los tiempos pareciera que es preferible gobernar con la zanahoria. 

En otras palabras, se debe de dirigir la propaganda en el sentido de que es mejor gobernar siendo amado que siendo temido; sin embargo, sobre alguna de estas dos posturas es que se deben de propagar las ideas y la propaganda de los gobernantes; en resumen, el marketing político. 

En la literatura se ha profundizado sobre el tema, desde luego más en teoría del Estado, pero una novela que refuerza la idea de ser amado antes de ser temidos es la de nombre “Un mundo feliz”, del inglés Aldous Huxley, de 1932, editado por Chatto & Windus. El autor resume que la mejor forma de gobierno es con la zanahoria y no con el palo, es decir, “es preferible ser amado que temido” por parte de los gobernantes, y sobre esto la propaganda política, es decir, el marketing político. 

Del otro lado está la novela de George Orwell, de 1949, de nombre “1984”, en donde se puede resumir que se inculcó que era preferible ser gobernado con el palo que, con la zanahoria, es decir, es preferible ser temido que, amado, por ende, la propaganda debe de prevalecer sobre el temor de la población a los gobernantes. 

A este tipo de literatura de ficción, pero haciendo hincapié en el control social a la humanidad en el futuro, es a lo que se le llama: distopía, que es lo contrario a la utopía, ya que está ultima es imaginar el futuro del mundo perfecto; por su parte, esta “distopía” es el mundo fatídico, por eso es que se visualiza un mundo completamente gris. 

En su obra denominada “Retrotopia”, de 2017, Zygmunt Bauman escribe genialmente cómo en la actualidad asumimos y estamos convencidos de que el mundo pasado, los tiempos anteriores, fueron mejores que los actuales, por ello es que no se apuesta nada al futuro, de allí el nombre de ese extraordinario ensayo. 

Existen otras obras sobre esa clase de literatura distópica, la precursora es de un escritor ruso, Yevgueni Zamiatin, de 1928, denominada “Nosotros”, donde se pierde el individualismo, por ello es que la colectividad desnuda a todos y permite que no haya esperanza alguna en un control total de la población, y la propagada difunde esa perspectiva. 

Otra obra que habla del control social es la escrita por Burrhus Frederic Skinner, en 1948, de título “Walden dos”. Y desde luego, una obra más sobre esta tendencia es la muy conocida Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, publicada en 1953. 

Con toda la tecnología de la comunicación en que nos encontramos, es tan fácil poderse publicar y hacer propaganda de tantas cosas, que hace conciencia de que la propaganda juega un papel muy importante en la actualidad: consumimos y pensamos lo que la propaganda nos indica.

 

 

(Web: parmenasradio.org)