MINUCIAS DEL IDIOMA
Miguel Campos Ramos
En Japón existen algunas prácticas curiosas en materia laboral. Por ejemplo, se otorga cierto valor a los tipos sanguíneos. Los japoneses tienen la idea de que ciertos caracteres anímicos e intelectuales están determinados por los tipos de sangre y pueden influir negativa o positivamente en el desempeño laboral y por tanto en la productividad.
Pero la búsqueda de rasgos que ayuden a mejorar el rendimiento ha ido más allá.
Ahora están promoviendo cursos especiales en materia idiomática. Son cursos tan estrictos, que existe por ejemplo uno exclusivo para que los empleados aprendan a decir la palabra “sí” en todas las variantes posibles que puedan tener una intencionalidad específica y consecuentemente un significado.
El asunto es tan sencillo, que en el rendimiento laboral puede influir mucho hasta la manera de contestar por teléfono con los habituales “bueno” u “hola”.
Seguramente el lector ha experimentado que al contestar el teléfono escuche la siguiente expresión: “Perdón, creo que te desperté.” O también esta otra: “¿Te interrumpí?” O bien: “¿Estás enfermo?”
¿Tanto así puede decir de nosotros una sola palabra?
Tanto así.
Un simple saludo nos puede predisponer para que nuestro interlocutor no confíe en nosotros, dude de nuestra capacidad, o se forme un criterio de nuestra actitud, etcétera.
Por eso es tan importante que, en el lugar de trabajo, una secretaria o una recepcionista sepan contestar el teléfono, o saludar a las personas que acuden a realizar algún trámite o a solicitar un servicio. Bien se dice que una secretaria es la imagen del jefe, y por tanto de una oficina; y yendo más allá, incluso de toda una dependencia pública o de una empresa privada.
Y todo es a base del manejo adecuado, en materia de intencionalidad, de una sola o de unas cuantas palabras.
Haga el lector un sencillo ejercicio consistente en pronunciar la palabra “caramba” de los siguientes tres modos: primero, pronunciándola sólo según su acento; luego recalcando la sílaba “ram”; por último, recalcando la sílaba “ca”.
Si dice “caramba”, sin recalcar ninguna sílaba, sino sólo pronunciándola de acuerdo con su acento, se dice una palabra sin intención, es decir, una palabra neutra. Como ejemplo, lea esta frase: “Caramba es una palabra de tres sílabas.”
Pero si dice “caRAMba”, entonces parece que se está denotando entusiasmo, como en la frase: “CaRAMba, quién lo hubiera pensado.”
Es distinto si dice “CAramba”. Entonces pareciera que está uno enojado, o que incluso pronunciará otra palabra que también empieza así pero que es malsonante (el lector seguramente la identifica: “CA…rajo”). La intencion entonces cambia: “CAramba, quién lo hubiera sospechado.”
No deja de resultar preocupante que mientras nosotros seguimos durmiendo en nuestros laureles, pensando que el idioma es un don que se nos dio porque somos los reyes del universo, y nos conformamos con medio poder expresarnos, en otras partes del planeta, sobre todo en países desarrollados, se fijen en estos detalles que tanto pueden significar en materia de productividad.
You Tube: Miguel Campos R.
X: miguelcamposr15
Tiktok: jomialcara
