LIBROS 

Miguel Campos Ramos 

 

 

Un hecho irrebatible es que en la actualidad las mujeres están leyendo en mayor proporción que los varones. Esto lo dicen las estadísticas que indagan los índices de lectura en el mundo, México incluido. 

Otro hecho irrebatible es que en Corea del Sur el índice de lectura es altísimo. A grado tal que hay editoriales virtuales que venden suscripciones para que los lectores reciban en exclusiva en sus móviles, tablets o laps, el capítulo semanal que, naturalmente, ha quedado en suspenso. Para ello contratan a escritores que no publican en formato de papel, sino en formato digital.  

Hace unos meses, la ganadora del premio Nobel Hang Kang publicó una nueva novela, y se reportó que en un solo día vendió en la plataforma de amazon 10 mil ejemplares en formato digital.  

Gracias a ello, han proliferado mujeres escritoras, muchas con gran éxito. Una de ellas, la mencionada Hang Kang. 

Tuve oportunidad de leer su novela “La clase de griego”, que es bellísima, austera en su redacción, aunque algo compleja al mezclar recuerdos con una narración en tiempo presente. Pero se entienden de maravilla. 

Y el tema es por demás original: una mujer asiste a la clase de griego impartida por un maestro que está perdiendo la vista, en tanto que ella está perdiendo el oído. 

No es una historia melodramática, es simplemente una historia humana que ayuda a sensibilizar acerca de los problemas de cualquier persona con alguna deficiencia física. 

Hang Kang demuestra en esta breve novela una calidad literaria enorme, pues a cada rato nos regala frases poéticas, pero sobre todo nos muestra el sufrimiento a la par que el placer de seres que se complementan: ella ve, pero no oye, y él oye, pero no ve, y entonces ambos se comprenden y se ayudan, gracias a lo cual vencen sus problemas merced a las afinidades que tienen por la literatura, y en este caso por el idioma gtiego. 

Bella, humana y emotiva esta breve obra del premio Nobel surcoreana.    

 

 

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