EDUCARSE ILUSTRA 

Éricka E. Méndez Ortega 

 

“La artesanía es la memoria de un pueblo 

 hecha con las manos.” 

— Anónimo 

 

La consolidación de la identidad de una comunidad, la preservación de diferentes métodos, materiales y técnicas han sido heredadas a través de los cinco sentidos de la cosmovisión indígena a través de las innumerables creaciones artísticas dignas del reconocimiento pluricultural de México. La cultura popular es el conjunto de valores, creencias y tradiciones de un grupo humano, desde un barrio hasta un estado, región o país, convirtiendo este proceso en la llamada artesanía, que es el arte de crear objetos con las manos. 

En México, la artesanía es una parte importante de la cultura. Si bien no tiene un origen puro, puesto que toma rasgos prehispánicos y mestizos, las artesanías siguen siendo piezas originales que no se producen en serie, sino que cada objeto es único, como la huella dactilar, pues es elaborada por una máquina humana con sentimientos y emociones plasmadas en cada diseño, característica que ningún aparato industrial podría tener. Por eso, es importante valorar y apoyar el trabajo de los artesanos, comprar productos originales y reconocer el esfuerzo que hay detrás de cada creación. 

Algunas artesanías sí tienen antecedentes cien por ciento precolombinos, como los tejidos de fibras vegetales, los textiles en telar de cintura, el arte plumario; pero la mayoría fueron influidas por las herramientas, técnicas y diseños europeos como el talavera, por ejemplo, la alfarería con vidriado, herrería, el vidrio o la talabartería, que no se conocían en México. Otro factor importante del trabajo artesanal, además de conservar las tradiciones, es que este oficio ayuda a muchas familias a obtener ingresos y fortalece la identidad de los pueblos. Utilizando materiales como barro, madera, fibras, textiles, vidrio o metal, cada artesano hace vivir su cultura. Cada pieza artesanal refleja la creatividad, las costumbres y la historia de una comunidad. 

Muestra de algunas artesanías las tenemos en el arte huichol de Nayarit, el barro negro de Oaxaca, los textiles de Chiapas, el cobre martillado de Michoacán, los alebrijes, los rebozos, la platería, el vidrio soplado, la cartonería, la cerámica, el barro y un sinfín de bellas creaciones elaboradas cuidando a la perfección cada detalle. Sin embargo, los artesanos tienen un panorama complicado pues ante la mala de economía se ven obligados a trabajar en las ciudades dejando a un lado su oficio, una de las razones por las que va quedando en desuso. Otra situación es que la gente joven ya no se dedica a la artesanía, y los adultos mayores mueren llevándose a la tumba sus conocimientos. 

La pérdida de materia prima es otro factor de riesgo para el trabajo artesanal dado que las plantas, hongos, insectos que se ocupan para el teñido del textil, cada vez, se van haciendo menos o han sido, naturalmente, modificados y su efecto no es el mismo que años atrás, lo que ha obligado a los artesanos a echar mano de diferentes materiales que afectan el terminado del trabajo artesanal, quedando, sí bello, pero no tanto como en otros tiempos. Aun con estos retos, la artesanía sigue viva y es importante preservarla como identidad de las diferentes comunidades, y las escuelas son un muy buen lugar para tal cometido.