Cassandra Wilson, una de las mejores voces femeninas de este género en la década de los 90, murió el pasado 1 de septiembre.
Nació en Jackson, Misisipi, el 4 de diciembre de 1955, y supo tomar la esencia del jazz y crear un estilo propio que se denominó “fusión”.
A los nueve años ya tocaba con destreza el piano y la guitarra, y a mediados de los setenta se convirtió en una notable intérprete con un repertorio que abarcaba una amplia gama musical.
Tras laborar como cantante en Nueva Orleans, decidió trasladarse a Nueva York, donde consideró que tendría posibilidades de crecer.
No le fue fácil, pues casi no había espacio para mujeres cantantes de jazz.
No obstante, persistió y logró grabar su primer disco en 1985, si bien no sonaba original.
Halló su identidad al dar un giro hacia el blues, y finalmente alcanzó su originalidad al combinar jazz, blues y folk, creando así su estilo propio, que acabaron llamando “fusión”.
