Fotografía tomada del portal: https://www.nmas.com.mx/puebla/cultura/historia-y-leyenda-de-la-casa-de-los-enanos-en-puebla/ 

 

 

MUSEOS

Eduardo Pineda 

 

A lo largo de los años, la mansión situada en la Avenida Juárez y 17 Sur en la Zona Esmeralda de Puebla, ha sido objeto de múltiples especulaciones y un sinfín de aseveraciones. Algunas desde lo paranormal, hablan de apariciones fantasmales, sonidos inexplicables y almas en pena. La más connotada dice que la residencia fue habitada por seres pequeños que se recluyeron en ella para evitar los señalamientos y mofa de los poblanos. La mansión recibió así el nombre de La Casa de los Enanos y se convirtió en leyenda. 

Todo comenzó cuando en el interior de esa casa de estilo francés, que fue construida en 1891 por un empresario italiano, la hija menor de éste, trágicamente, se quitó la vida. Después fue habitada por otras familias, e incluso llegó a ser hospital; pero antes, la mansión estilo porfiriano fue adquirida por el gallego Rogelio Rodríguez Sáenz. Él había llegado diez años antes a la Angelópolis e hizo fortuna como empresario textil con su fábrica “La Perla”. 

Rodríguez Sáenz se casó con la profesora Carmelita Jiménez y procrearon tres hijos: Rogelio, Milagros y Carmelina. 

Carmelina padeció acondroplasia, pero a pesar de esta condición vivió una vida normal e incluso fue a la Universidad, se casó y tuvo hijos; en ese entonces mantuvo un negocio de venta de pollo en el Mercado La Victoria. Se dice que se alejó de su familia porque no estaban de acuerdo con el nivel social de su marido. 

“Ella llegó de adolescente a la casa, como de 21 años, no pasó su infancia ahí. El cuento de los muebles miniatura que se veían en el jardín está errado. Sí había una banca y un farol miniatura como los del zócalo que su padre le había mandado a hacer cuando era niña para que se sentara cuando lo iba a visitar a la fábrica, y cuando se mudaron a la mansión Giacopello, los llevaron para allá y los pusieron en el jardín para adornar”. 

A la gente le causaba mucha curiosidad conocer el interior de la casa y se asomaba por la reja del exterior por la cual se vislumbraba el hermoso jardín y se veían los muebles miniatura que a veces utilizaban los hijos de Milagros, que eran niños, de ahí que la bautizaran como La Casa de los Enanos. 

A la señora Carmen le molestaba sobremanera que la gente chismosa husmeara su jardín desde la reja, ya que era frecuente que hubiera miradas indiscretas a la casa porque cerca estaba la “Alberca de Zamora”, que era frecuentada por gente de clase humilde. Además, les aventaban basura y cosas a los hijos de Milagros y eso les molestaba mucho, por eso pusieron lámina. La mansión Giacopello perteneció a los Rodríguez Jiménez hasta el 2013. 

Antes de pertenecer a esta familia adinerada la casa estuvo abandonada por algunos años, al ser paso de mucha gente que caminaba al Mercado de la Victoria, al Parral, a lo que hoy es el Paseo Nicolás Bravo, o incluso a la Catedral; el misterio de aquella construcción claramente diferente y su similitud con mansiones embrujadas descritas en cuentos europeos, echaban a volar la imaginación, y ésta dio impulso a la oralidad que construyó toda una representación social fantasmagórica. 

En la actualidad la Casa es utilizada para realizar recorridos y exposiciones en diversas épocas del año que invitan a verbalizar de nuevo y con un poco de la cosecha de cada visitante, las leyendas y los mitos de la Avenida Juárez y la 17 poniente.  

 

 

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