SABER PROFUNDO
Jorge A. Rodríguez y Morgado
“Amor, cuatro letras que te invitan a soñar.” (Anónimo)
El amor es uno de los sentimientos más maravillosos de los que puede disfrutar el ser humano. Se ha comprobado que el amor es capaz de mover al mundo puesto que es la fuerza fundamental que impulsa la vida, vinculando a las personas más allá de diferencias económicas, políticas, sociales, religiosas o culturales, manifestándose en empatía, apoyo, generosidad, culminando con una conexión profunda con uno mismo y los demás.
Etimológicamente la palabra amor viene del latín “amor”, derivado del verbo amare -amar, desear. Se relaciona con la raíz indoeuropea “am” o “amma” (voz infantil para llamar a la madre), que significa “madre”, refiriéndose al afecto maternal y la necesidad de cuidado y refugio.
El amor, como todo en el mundo, con el paso del tiempo ha sufrido cambios; el de antes era un sentimiento más idealizado, paciente y comprometido; existían relaciones más duraderas basadas en el respeto y los detalles románticos, mientras que el amor actual es más rápido, individualista y pragmático, influenciado por la tecnología, buscando la conveniencia y la autorrealización, a menudo más superficial y con menos compromiso, con una mayor libertad, pero también mayor incertidumbre.
Hace algunos años el amor se llevaba a cabo de manera más lenta y con mayor formalidad, se realizaba mediante el enamoramiento a través de cartas, llamadas telefónicas o encuentros personales. Los valores estaban basados, sobre todo, en el compromiso a largo plazo, estabilidad, respeto mutuo y roles de género más definidos. Se era más detallista y poético (flores, chocolates, poemas), con una relación más romántica y menos superficial. Resultando en relaciones y matrimonios más largos, con un mayor nivel de permanencia.
El amor actual se caracteriza por un conocimiento y una comunicación inmediata y superficial, facilitado por las redes sociales y las apps de citas, sin mediar un proceso profundo de contacto personal. Los valores están enfocados en la individualidad, la conveniencia, el interés, el estatus social o económico, y la búsqueda de la autorrealización personal, a veces egoísta. La relación es más pragmática y menos detallista; la comunicación es, debido a la tecnología, más directa y superficial (emojis, stickers, mensajes).
La duración en el amor presente es más breve y fluida, con parejas que se forman y separan más rápido debido a la menor presión social y mayor oferta. En la actualidad las redes sociales aumentan la infidelidad, la comparación y la superficialidad, pero también facilitan el contacto inicial. Las mujeres son más independientes, desafiando las dinámicas tradicionales y cambiando las reglas del juego para los hombres. En conclusión, el amor moderno es menos rígido, más fluido y busca redefinirse, con menos presión por cumplir modelos antiguos, aunque genera incertidumbre.
Lo anterior se refleja en el número de divorcios. De acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se informó que la proporción de divorcios en México (en 2024) se duplicó en los últimos 12 años al llegar a una tasa de casi 33 por cada 100 matrimonios. Según estadísticas 8 de cada 10 nuevos matrimonios acabarán en divorcio antes de los 10 años.
A lo largo de la historia se ha escrito mucho sobre el amor y sus mágicos efectos. El escritor, poeta y dramaturgo Oscar Wilde dijo: “El misterio del amor es mayor que el misterio de la muerte.” Este sentimiento ha sido motivo de leyendas conmovedoras y pasionales, pero también de auténticos conflictos bélicos y dramas personales.
Algunas de las parejas más emblemáticas cuyas pasiones han cambiado el rumbo de la historia¹ y continuarán inspirando a miles de personas, son: Adriano y Antínoo: una de las parejas homosexuales más famosas de la historia; Cleopatra y Marco Antonio: amor y política en el antiguo Egipto; Dante y Beatriz: el amor que inspiró la literatura (La divina comedia y La vida nueva); Pedro I de Portugal e Inés de Castro: la política y el amor nunca han sido buenos aliados; Juana La Loca y Felipe El Hermoso: una historia de amor en España; Mumtaz Mahal y Shah Vahan: el Taj Mahal como símbolo de amor eterno; Romeo y Julieta: amor trágico y rivalidades familiares; Los amantes de Teruel: amor imposible por diferencias sociales.
Asimismo, Paris y Helena de Troya: el amor que provocó una guerra; Diana y Dodi Al Fayed: amor bajo el escrutinio mediático; John Lennon y Yoko Ono: rompiendo normas sociales; Liu Guojiang y Xu Chaoqing: amor en aislamiento; Salvador Dalí y Gala: inspiración artística en pareja; Sissi de Baviera y Francisco José: amor y desafíos políticos; y Oscar Wilde y Lord Alfred Douglas: amor escandaloso y consecuencias legales.
El amor romántico es universal y, por ello, existió, existe y existirá, y las historias de amor que a lo largo del tiempo han dejado huella en nuestro ser, seguirán latiendo en los corazones de los enamorados.
Referencia
- https://muyinteresante.okdiario.com/historia/31201.html
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