CINE 

Agustín Ortiz 

 

 

Vital líquidouno de los 4 elementosel origen de la vida 

Siguen las definiciones y ninguna se acerca a contener su inmensidad. 

Su posibilidad. 

De aquello que nombramos agua y que nos rodea. 

Y que somos en un %60. 

Acaso el cine es el arte que mejor pueda mostrar, en todo su enigma y posibilidad, esos mundos submarinos infinitos cubiertos por ella, que quizá nunca lleguemos a conocer del todo. Por ello, he aquí tres cintas que nos sumergen en historias donde en esa inmensidad los protagonistas se encuentran. 

Sumérjanse y acompáñenos. 

  1. El mundo del silencio(1955), de Jacques Yves-Costeay y Luis Malle 

Primer documental ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes y basado libremente en quizá El libro marítimo (de 1953). Aquí su autorel oceanógrafo mejor conocido como Jacques Costeau, se une a uno de los cineastas esenciales del siglo XX (que sólo tenía 23 años al momento de iniciar la filmación y que posteriormente nos daría clásicos cómo Atlantic City, de 1980) para mostrarnos, en las peripecias del submarino Calypso, una muestra de la inmensidad del océano mientras nos maravilla de este mundo secreto que, quizá, nunca acabaremos de conocer. 

  1. El secreto del abismo(1989), de James Cameron 

El tema no es si hay vida en otro mundo, sino si hay otra vida en este mundo. Aquí James Cameron, inspirándose y robándole el título a un relato de H.G. Wells, de 1897, se consagra como el más hábil heredero de Steven Spielberg, en una cinta donde tecnología y espiritualidad conviven; al narrar la historia del contacto de un grupo militar con una forma de vida que emerge de las profundidades, Cameron entrega su cinta más emotiva, una donde el océano es algo más cercano a la infinita posibilidad de lo divino que de lo terrenal… o marítimo (y que casi le cuesta la vida a Ed Harris). 

  1. La forma del agua(2017), de Guillermo Del Toro 

Claro que tenía que estar, porque este romance lovecraftiano se encargó de cautivar a propios y extraños en una historia que podría parecer peculiar (una chica sordomuda se enamora de una creatura acuática en una instalación de gobierno) pero que se convierte en universal gracias a la gracia de Del Toro y a esa emotividad obscura a la cual nos ha acostumbrado; sí, podrá ser un plagio de la novela Mrs. Caliban (1982), de Rachel Ingals, además de que quizá haya sido excesivo el Óscar a mejor película, pero pocos clásicos modernos se sienten tan cercanos al origen, al cuento de hadas, al agua.