EDUCARSE ILUSTRA
ÉRICKA E. MÉNDEZ ORTEGA
Amar no es mirarse el uno al otro;
es mirar juntos en la misma dirección.
Antonie de Saint-Exupéry
De este tema se ha hablado desde el inicio de los siglos, y aunque sabemos que es un sentimiento relacionado con las emociones del ser humano, y que como tal se ha conceptualizado, también es cierto que el amor ha sufrido cambios en su propia naturaleza provocados por la influencia de la tecnología, las nuevas formas de entender el amor, el impacto de la pandemia del 2020, la diversidad en las relaciones, los desafíos y oportunidades, el papel de la sociedad y más temas que inciden en la idea de lo que actualmente es el amor. En tiempos anteriores, las flores, los chocolates, el pañuelo, la mirada, una carta entregada de manera personal eran elementos que jugaban un papel decisivo en la aceptación del ser amado; ahora sólo se hace uso de un simple mensaje que viaja miles de kilómetros a través de las redes sociales, con una comunicación a distancia, lo que tiene por consecuencia la frialdad del sentimiento que se pierde en una red digital que está muy lejos de ser acogedora.
Si a esa condición le sumamos las nuevas formas de amor como las relaciones abiertas, el poliamor, el amor por las cosas materiales y no por los seres humanos, la aceptación de diferentes orientaciones sexuales e identidades de género, o el desamor, entonces nos encontramos frente a una situación nada agradable para este sentimiento que ha tenido que luchar generación tras generación para mantenerse vivo. Los diferentes escenarios que el mundo ha protagonizado como guerras, pandemias, desastres naturales, genocidios, feminicidios se han convertido en desafíos y oportunidades que el amor ha tenido que sortear en una tormenta por demás complicada.
Ante este panorama pareciera que el amor no tiene futuro; sin embargo, las dos entidades que pueden y deben salvar tal situación son la familia y la escuela, que funcionan como redes de apoyo, de confianza y seguridad. El amor propio se desarrolla desde el amor que sostiene a la familia; un ser humano que vive con amor, lo único que puede dar y compartir es amor. El amor no es un sentimiento pasivo que simplemente sucede, sino un arte que requiere conocimiento, disciplina, práctica y esfuerzo consciente similar a aprender música o pintura, según lo refiere Erich Fromm, y cualquier tipo de disciplina se aprende en casa y se fortalece en la escuela; de esta manera, el individuo se forma en la responsabilidad, el conocimiento y el respeto por los demás y lo demás, que también es una forma de amor.
El amor es un sentimiento muy poderoso que logra imposibles, inclusive es capaz de curar afectaciones que un medicamento no logra, de ahí aquella frase que dice que el amor mueve montañas. Es como dijo John Lennon: no hay nada que puedas hacer que no se pueda hacer, no hay nada que puedas cantar que no se pueda cantar, no hay nadie a quien puedas salvar que no pueda ser salvado, no hay nada que puedas saber que no se conozca, no hay nada que veas que no se haya visto, no hay ningún lugar donde puedas estar que no sea en donde debes de estar. Es fácil. Todo lo que necesitas es amor.
