MÚSICA 

Segio Rizzo 

 

 

Recientemente nos enteramos de que una de las voces femeninas más representativas de los años 80 dejó de existir.  

El “Eclipse total del corazón” no se escuchará más en esa voz rasposa y dulce de Bonnie Tyler. 

Escribir sobre las voces femeninas no es tarea fácil; existe tal universo de mujeres cantantes y compositoras, que es imposible nombrarlas a todas. Sin embargo, al recordar a algunas, podemos darnos cuenta del aporte histórico y social que cada una de ellas ha dejado a través del tiempo. 

Ejemplos sobran. 

Una mujer criada por su abuela en un burdel de París, cantando en las calles para sobrevivir a duras penas, se convertiría en el “pequeño gorrión” … Edith Piaff. De pequeño solo tenía la estatura, porque fue tan grandiosa, que su música pasó a la historia. 

Janis Joplin, quien siempre consideró haber tenido una niñez infeliz, llegó a ser una figura icónica del rock y el blues de los 60. Se fue de este plano con solamente 27 años, pero su muerte prematura no impidió que sus canciones trascendieran. 

Así la lista es innumerable. Los más notable es lo que ellas dicen en su música. 

Violeta Parra, con su canción contestataria, Amparo Ochoa y Lola Beltrán enalteciendo a México en cualquier lugar donde se presentaban, María Greever y Consuelo Velázquez (a quien le debo una disculpa), contribuyendo al acervo musical mexicano. 

María Callas con su voz sobrenatural. Siempre demostrando cómo se deben interpretar los papeles femeninos en la ópera. 

 Ella Fitzgerald, Billie Holiday y Sara Vaughn, voces del jazz personificado. 

Las versiones magistrales de “Memories” y “The way were”, de Barbra Streisand. 

La tenacidad de Celine Dion, quien nos conmoverá siempre hasta la médula cuando recordemos su participación en la olimpiada de Paris 2024. 

Es decir; la voz femenina nos llena, nos seduce, nos conmueve. Pareciera que llega a la esencia misma del ser humano y lo armoniza con todo el entorno.  

La voz femenina es la que llega al alma cuando se escucha, se quiera o no se quiera. 

La mujer se hace presente en cada nota musical, las mujeres le cantan a la vida, a la sociedad, a la humanidad, a ellas mismas, y por momentos este mundo se siente mejor. 

Tal vez, el ejemplo más palpable a lo que este que escribe se refiere, está en el tema “Concierto para una sola Voz”, escrito por el autor francés Saint-Preux en 1969 y cuya letra en español fue realizada por la autora y compositora Ginamaría Hidalgo.  

Los dejo con el acostumbrado Link para disfrutar de esta canción en la que, a mi parecer, es la mejor…Tania Libertad. 

Gracias, mujeres artistas, por hacer que la música siga tocando corazones.