Cassandra Wilson, una de las mejores voces femeninas de este género en la década de los 90, murió el pasado 1 de septiembre. 

Nació en Jackson, Misisipi, el 4 de diciembre de 1955, y supo tomar la esencia del jazz y crear un estilo propio que se denominó “fusión”. 

A los nueve años ya tocaba con destreza el piano y la guitarra, y a mediados de los setenta se convirtió en una notable intérprete con un repertorio que abarcaba una amplia gama musical. 

Tras laborar como cantante en Nueva Orleans, decidió trasladarse a Nueva York, donde consideró que tendría posibilidades de crecer. 

No le fue fácil, pues casi no había espacio para mujeres cantantes de jazz. 

No obstante, persistió y logró grabar su primer disco en 1985, si bien no sonaba original. 

Halló su identidad al dar un giro hacia el blues, y finalmente alcanzó su originalidad al combinar jazz, blues y folk, creando así su estilo propio, que acabaron llamando “fusión”.

El reconocimiento internacional llegó durante los años noventa, cuando Wilson firmó con el sello Blue Note y desarrolló una propuesta que le permitió combinar distintas tradiciones musicales como el folk y la música espiritual. 

Dos de sus producciones más reconocidas fueron Blue Light ’til Dawn, publicado en 1993, y New Moon Daughter, de 1996. Este último trabajo le permitió obtener uno de sus dos premios Grammy. Años después, en 2002, publicó Belly of the Sun, álbum en el que retomó canciones de autores como Bob Dylan, The Band, Jimmy Webb y Glen Campbell. 

Wilson también llevó su estilo a composiciones de artistas y grupos de otros géneros, entre ellos The Beatles, Neil Young, U2 y Louis Armstrong.