TEATRO 

Rodolfo Meléndez Sánchez 

 

 

El teatro mexicano mantiene cierta presencia en el panorama cultural del país, aunque sigue enfrentando dificultades que van más allá de la producción artística. El principal desafío continúa siendo atraer espectadores a las salas 

A diferencia de otros sectores comerciales, las compañías teatrales no diseñan un producto a partir de una demanda detectada. En el teatro ocurre el proceso inverso. La obra ya existe y después se debe localizar al público dispuesto a verla. Esta condición obliga a desarrollar estrategias específicas para cada proyecto, con el objetivo de lograr convencer a potenciales asistentes de invertir tiempo y dinero en una experiencia cuyo valor solo puede comprobarse una vez que comienza la función. 

Especialistas en mercadotecnia escénica señalan que la tarea no consiste únicamente en vender boletos. También implica construir una relación duradera con la audiencia y acercarse a sectores que nunca han considerado el teatro como una opción de entretenimiento. En muchos casos, las personas prefieren los conciertos, eventos deportivos o plataformas de streaming. 

De acuerdo con datos del Sistema de Información Cultural y del Inegi, México cuenta con 738 teatros registrados oficialmente. De ellos, 158 se localizan en la Ciudad de México y 580 en el resto de las entidades federativas. El 65 por ciento pertenece a instituciones públicas y organismos gubernamentales, mientras que el 35 por ciento corresponde a espacios privados e independientes. 

Las cifras muestran una recuperación gradual del sector tras la pandemia. En 2025, el 21 por ciento de la población de 12 años y más asistió al menos una vez a una representación teatral durante el año. La proporción supera el 17.3 por ciento registrado después del periodo de confinamiento sanitario. 

El crecimiento de la audiencia ha estado acompañado por cambios en los hábitos de consumo. Internet y las redes sociales son la principal vía mediante la cual el público conoce la oferta escénica. Sin embargo, los especialistas advierten que la interacción digital no garantiza la compra de entradas. 

La construcción de una marca teatral también es importante. Logotipos, colores, campañas gráficas, fotografías y contenidos digitales son la identidad diseñada para distinguir a cada compañía dentro de la oferta cultural. 

Otro elemento decisivo es el llamado boca a boca. Las recomendaciones de familiares, amistades o personas de confianza siguen siendo uno de los factores con mayor influencia en la decisión de compra. Esto ocurre porque el teatro presenta una característica singular. El público desconoce el resultado final de la experiencia hasta que va y mira la obra. 

Durante una mesa de diálogo organizada por Fundación BBVA, el dramaturgo y director Luis de Tavira recordó que más del 90 por ciento de los mexicanos nunca ha asistido al teatro. Para él, esa realidad plantea una duda sobre la presencia de los teatros en el país. Y la meta sigue siendo que más personas crucen la puerta de un teatro y regresen después de la primera función.