MÚSICA 

Sergio Rizzo 

 

 

Siempre será el amor.  Siempre será el amor quien venza el duelo de las sombras con la vida.
No hay un arma mejor, siempre será el amor… Yo lo sé”. (Lázaro García) 

¡Cuánta razón tiene Lázaro García en su canción! 

El amor es fe, el amor es esperanza, el amor es armonía, el amor, a fin de cuentas, nos hace sobrevivir ante las calamidades y frustraciones del mundo. El amor es parte de ser humanos. 

El amor es y será siempre fuente inspiradora para construir otra característica humana: la música. 

Esa compañera de vida, de alegrías, de algarabías y de tristezas. 

El amor está presente en la música de Tchaikovski o Prokofiev, y esto se aprecia claramente en la música inspirada por la obra de Shakespeare:  Romeo y Julieta. O la historia de Tristán e Isolda con la música de Richard Wagner. 

Esta emoción humana ha sido tan importante en la música, que generó toda una época dedicada a ésta: el Romanticismo.  

En este período artístico encontramos composiciones maravillosas como el Claro de Luna, de Beethoven, Las obras inolvidables de Franz Liszt, de Chopin y, por supuesto, en nuestro querido México, las obras de Manuel M. Ponce y Juventino Rosas. 

Posteriormente canciones llenas de pasión como “Bésame mucho”, que ha sido interpretada en diversos idiomas e innumerables versiones. Es parte de esos boleros que aún hoy día siguen provocando suspiros. 

Esas canciones que, al llevarlas de serenata, nos llenaban de ilusión para que la persona amada abriera la ventana, o el dedicarlas a través del locutor de la radio con la esperanza de que fueran escuchadas por ese ser, dueño del corazón. Son recuerdos de tiempos idos. 

Hoy se publican historias en redes sociales acompañadas de música o se reciben mensajes de TQM con un link para escuchar la canción cuya dedicatoria va implícita en esas tres letras: TQM. 

De cualquier forma, la esencia es la misma: vivir el amor, vivir la pasión y demostrar cuánto nos llena la vida el sentir, abrazar y soñar con alguien especial. La música logra todo esto. 

Un queridísimo amigo tenía una frase que le adjudicaba a Vinicius de Moraes, y hay quien también se la atribuye a San Agustín, aunque en realidad quien la creó -dicen los estudiosos-, fue el filósofo existencialista Søren Kierkegaard.  

 “Pierde menos el que se pierde en la pasión, que el que pierde la pasión”.   

El amor, a fin de cuentas, hay que vivirlo con esa pasión de existir. 

Por todo esto, el amor y la música estarán inexorablemente unidos mientras seamos capaces de vernos en el otro. Y no sólo en el plan romántico, sino en la vida cotidiana empatizando con los demás. 

Les dejo un link con José Luis Perales y su magnífica canción “El amor”, en la que -si es posible- define este sentimiento. 

¡Hasta la próxima!