Ver con los oídos y escuchar con los ojos

El próximo 2023 se cumplen cincuenta años de haber fallecido Pablo Picasso (1881-1973). Su obra está presente y es reconocido como el pintor más importante e influyente del Siglo XX.

El arte sirve para abrazar el mundo con nuestros ojos, ser cómplices de un acontecimiento visual, hacer fila para ver una imagen colgada en el muro del Museo del Louvre, ponernos de puntitas para que nuestra mirada libre la cabeza del que está enfrente, y descubrir que lo craquelado de la Gioconda ha sido capaz de concentrar a una masa que pronuncia un ¡Wow! Es una liturgia. El arte así cumple su mayor cometido, el de que cada individuo, tocado por un sentimiento espiritual, es capaz de reaccionar así celebrando la voz de María Callas (1923-1977), una fotografía de Mariana Yampolsky (1925-2002), una película de Coppola (1939), la poesía de Elsa Cross (1946), la novela de Susan Sontag (1933-2004), una sinfonía. Educar nuestra mirada, y nuestro oído, es la mejor oferta cultural. Cada acontecimiento artístico alude a un momento en la historia, el arte muestra el desarrollo de la humanidad y se manifiesta a través de la representación de expresiones múltiples, de sentimientos que nos conmueven: Sentarnos en una butaca de la sala de conciertos y escuchar el estruendo de La consagración de la primavera, de Stravinski (1882-1971), ocasiona un shock cultural a nuestro favor.

 

Cruzar por primera vez la puerta de un museo o una sala de conciertos siendo niños de la mano de nuestros padres, nos conduce a un encuentro con diferentes formas que van a alimentar el espíritu; recordaremos que nuestra relación con los lápices de color y un cuaderno nos llevaba a formas que, acompañadas de un sonido gutural, hacían aparecer siluetas, montes, olas, soles, lunas, un cocodrilo, un león, una pera, una manzana, una botella, en fin, todo lo que puede estar en los paisajes de José María Velazco o en las pinturas cubistas de George Braque (1882-1963) o Juan Gris (1887-1927), y desde luego en la jungla de Henri Rosseau (1844-1910). El arte tiene ese gran poder de educarnos desde los sentidos. Estar más dotados para el acontecimiento cultural en turno ocasionará desmitificar la sinfonía que nos parecía extraña, la geometría abstracta de Kandinsk (1886-1994), de Mondrian (1872-1944), que no comprendíamos, la coreografía de Gloria Contreras (1934-2015) que sigue los pasos que le dicta la música.

 

Todo intento de construir un alentador acercamiento a lo que significa el arte como educador de los sentidos lo podemos encontrar en Los privilegios de la vista, de Octavio Paz (1914-1998), nuestro gran poeta y escritor: Ver con los oídos y escuchar con los ojos. El título de lo que fue una gran exposición en el Centro Cultural Arte Contemporáneo (hoy desparecido) proviene de sus ensayos publicados sobre arte por el Fondo de Cultura Económica. Ésta es una de las referencias más contundentes del valor del arte como instrumento a favor de las compulsiones que desata la belleza.

 

 

Germán Montalvo

elchicodelamoto@yahoo.com

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