El pasado 14 de agosto la gran artista conceptual Yayoi Kusama, nacida en Japón el 22 de marzo de 1929, dejó este mundo material al que tantas críticas hizo, y se fue a ese otro mundo de psicodelia, lleno de puntos y de performances a los que fue tan afecta. 

Yayoi Kusama fue una precursora del arte pop, a la altura creativa de sus contemporáneos, como el polémico Andy Warhol. 

El trabajo de Yayoi Kusama estuvo marcado por sus problemas emocionales. Y si bien empezó realizando pinturas muy al estilo japonés, allá por 1950, pronto se hartó de este estilo y optó por las vanguardias norteamericana y europea. Con nuevas producciones basadas en estos estilos, expuso con algún éxito en Japón en la década de 1959. Pero en 1973 se mudó a Estados Unidos, a Nueva York, donde comenzó una nueva forma basada en lo abstracto, 

Posteriormente adquiriría fama por su originalidad al dedicarse al montaje de performances donde pintaba participantes desnudos con lunares de colores muy brillantes. Lo cual enriqueció después con instalaciones en las que incluía música y luces intensas. 

Su vida estuvo envuelta en excesos derivados de trastornos mentales, al parecer por exceso de trabajo. Se hizo notar mucho al realizar una instalación con desnudos y dirigir una carta abierta al presidente Richard Nixon en la cual le ofrecía sexo vigoroso” a cambio de acabar con la guerra de Vietnam. 

Si algo puede definir su arte, es la inclinación por el movimiento, por lo cinético; de ahí el uso constante de esferas o de círculos, en los cuales hay una especie de movimiento perpetuo.