Sobre la necesidad de volver a un modelo tradicional de lectura y de espacios bibliotecarios
-Miguel Campos Quiroz
Al hablar de bibliotecas, la primera imagen que se nos viene a la mente es la de un enorme edificio viejo, en cuyo interior, solemne, misterioso, e incluso a veces sombrío, hileras interminables de libros añejos y empolvados cubren largas estanterías que parecieran extenderse hasta lo infinito, como si de una imagen borgiana se tratara.






















