La cultura popular

José Antonio Terán Bonilla 

 

 

Mucho se ha hablado sobre la cultura popular; a veces su concepción ha resultando un tanto amplia y ambigua, e incluso se le ha visto con cierto desprecio al habérsele considerado como inculta, por no seguir las normas de la cultura dominante u oficial.  

Al revisar lo que se menciona respecto a ella, encontramos que no existe una definición que abarque todo lo que ella implica, pues, en su mayoría, sólo proporcionan un aspecto de la misma, dependiendo del enfoque o disciplina que la aborde, ya que esta cultura comprende las producciones tanto efímeras (festividades, culinarias), intangibles (tales como música, canciones y danzas) y tangibles (arte y artesanía) de un pueblo. Consideramos que las definiciones que muestran una visión más amplia son las que han dado ciertos antropólogos, sociólogos, filósofos e historiadores. 

El sociólogo argentino Mario Margulis señala que el concepto cultura popular nace en la época del Romanticismo, al descubrirla y considerarla como “…la expresión genuina del pueblo y del espíritu de la nación. Además de contraponerse a la cultura educada, a la que luego se denominó alta cultura”. También señala que “… es idealizada y se presenta como lo fresco, espontáneo, natural emanado de la inocencia y creatividad de los pueblos; sus relatos imaginativos y mágicos se nutrían de las tradiciones y leyendas.” En este aspecto quedarían contempladas las tradiciones mexicanas, tales como las posadas, las pastorelas y otras efímeras, como la gastronomía de cada lugar.  

Otro enfoque es el del historiador francés Roger Chartier, quien afirma que “nos guste o no, la cultura popular define a una cultura que se designa tan autónoma como las culturas lejanas y a la vez situada simétricamente en relación a la dominante, literaria y elitista, con la que se empareja”.  

A su vez, el sociólogo y antropólogo alemán Rodolfo Stavenhagen apunta que este concepto “se refiere a los procesos de creación cultural emanados directamente de las clases populares, de sus tradiciones propias y locales, de su genio creador cotidiano”, como podrían ser en México las fiestas del día de muertos y los altares que se levantan para los difuntos el 2 de noviembre. 

Con un enfoque más específico, el historiador del arte de origen húngaro Arnold Hauser define la cultura popular –aplicada al arte– como “…la producción artística o seudo artística que responde a las exigencias de un público predominantemente urbano, semiilustrado y tendiente a la masificación.” Siguiendo esta línea, podríamos señalar que la cultura popular es el resultado de la actividad plástica colectiva (como la arquitectura) o individual (la artesanal), producida por uno o varios miembros pertenecientes a estratos sociales carentes de ilustración, sin pretender darse a conocer como autores. 

La cultura popular es de gran importancia y valor, no sólo para el país en el que se produce, sino para el mundo entero, pues forma parte del legado histórico de una sociedad específica; es necesario estudiarla para conocer y entender las raíces y el porqué de dicha sociedad, comprender su presente; debe respetarse y transmitirse a las generaciones futuras como parte de su patrimonio. 

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