El agua, la amplitud de un concepto: inspiración, cosmovisión y ambivalencia física y espiritual
-Eduardo Pineda
En las grandes ciudades, en el bien entrado siglo XXI y la innegable posmodernidad, el agua sólo puede ser entendida como un elemento químico, el objeto de búsqueda interplanetario por excelencia, el fluido principal de los organismos vivos, un producto embotellado que se vende en las tiendas y sirve para preparar una multiplicidad de bebidas, el líquido que fluye por la vasta red de tuberías de las viviendas, un diluyente o catalizador necesario en la manufactura de cualquier cantidad de objetos, aquello que cae de las nubes cuando llueve, eso cuyo ciclo hay que aprender en la primaria o simplemente aquello que sale por la llave del lavabo y la regadera.






















