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Nacimiento del Sol Invictus

 

“Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.” 

Charles Dickens 

 

En ninguna parte de la Biblia se menciona la fecha exacta del nacimiento de Jesús, pero es costumbre para nosotros, los cristianos, celebrarlo el 25 de diciembre con el nombre de Navidad -“nacimiento”. 

La celebración de la navidad fue reconocida después de más de 300 años de la muerte de Cristo, cuando el emperador Constantino permitió el cristianismo en el Imperio romano. Y debido a que los paganos consagraban el día 25 de diciembre para celebrar el Nacimiento del Sol Invencible -Natalis Solis Invicti-, se instaura que la celebración de la Navidad sea el mismo día; con ello se quería simbolizar a Cristo como el verdadero Sol Invictus. 

Al no saberse la fecha del nacimiento de Jesús, en el año 350 d. C. el papa Julio I sugiere que el nacimiento sea celebrado el 25 de diciembre. Asimismo, el papa Liberio en el año 354 decreta ese día como la fiesta del nacimiento de Jesús de Nazaret. Posteriormente, en el año 379, el papa Gregorio Nacianceno, en Constantinopla, realiza la primera mención de un banquete navideño.  

La fecha del 25 de diciembre, desde tiempos inmemoriales, se celebraba entre los pueblos indoeuropeos, significando la vuelta de la luz tras la oscuridad invernal. El título religioso Deus Sol Invictus (“Invencible Dios Sol”) fue aplicado a tres divinidades distintas durante el Imperio romano, a las cuales se les celebraba ese día; éstas son: El-Gabal, Mitra y Helios. 

El-Gabal era una antigua deidad solar siria, venerada en la ciudad de Emesa y cuyo culto llegó a Roma durante el reinado del emperador romano Heliogábalo, a principios del siglo III d. C. Su nombre deriva de El, la principal divinidad del panteón cananeo, y Gabal, que significa montaña -“El de la montaña”-. El culto a El-Gabal fue introducido en Roma por el emperador Marco Aurelio Antonino. 

El culto a Mitra, el dios Sol de origen persa, se incorporó al panteón del imperio romano y se desarrolló como una religión de misterios. Se organizaba en sociedades secretas, exclusivamente masculinas, de carácter esotérico e iniciático que obligaba a la honestidad, pureza y coraje entre sus adeptos. Se sabe que esta religión de origen persa fue adoptada por los romanos en el año 62 a. C. y compitió con el cristianismo hasta el siglo IV. 

En la mitología griega, Helios es la personificación del Sol. Al paso del tiempo Helios fue identificado con el dios de la luz, Apolo. Su equivalente en la mitología romana era Sol, y específicamente Sol Invictus, el cual se veneraba el 25 de diciembre. 

Otras celebraciones que recuerdan los orígenes de nuestra Navidad son: las Brumales, las cuales eran las fiestas del solsticio de invierno instituidas por Rómulo en honor de Líbero o Baco (Dionisio). Era una conmemoración pagana dedicada al Sol, celebrada el 25 de diciembre. Asimismo, la fiesta de Saturnalia empezaba el 17 de diciembre y duraba 7 días, en honor al dios de la semilla y del vino, Saturno. Al final de la Saturnalia, el 25 de diciembre, se celebraba el nacimiento del Sol Invicto -Natalis Solis Invicti. 

Aunque la Navidad es actualmente época de regalos, de celebraciones y reuniones familiares, lo cierto es que su origen, sea cual fuere, nos une espiritualmente a las familias en diversas partes del mundo.  

Les deseo una feliz Navidad en compañía de sus seres queridos. 

 

Jorge A. Rodríguez y Morgado 

Twitter @jarymorgado 

jarymorgado@yahoo.com.mx 

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