La bendición de tener una familia

Tú no eliges a tu familia. Ellos son un regalo de Dios para ti, como tú lo eres para ellos.

Desmond Tutu

 

La familia es la primera institución o grupo social al cual pertenece una persona. Es la organización social más importante para el hombre, puesto que pertenecer a una agrupación de esta naturaleza es de vital importancia en el desarrollo físico, psicológico y social del individuo.

El origen etimológico de la palabra familia lo encontramos en el latín famulus, un término utilizado en la Antigua Roma para designar al conjunto de esclavos y sirvientes que vivían bajo un mismo techo. No en vano se relaciona la raíz de familia con la de famulus -“criado”, “fámulo”.

El nombre de “familia” más cercano a lo conocido en la actualidad lo tenemos en el siglo III a. C., cuando la palabra familia hacía referencia a la relación entre el pater familias (el padre de familia ) y todos los demás, es decir, la mujer, los hijos, esclavos, sirvientes, etc. A la muerte del pater familias, la familia hacía referencia a los que una vez habían estado bajo su poder.

Una familia puede estar formada por personas que conviven en la misma casa y que tienen una relación de parentesco (la palabra pariente viene del latín parens -padre o madre) consanguíneo: padre e hija, madre e hijo, hermanos, abuela-nieto, tías-sobrinos, entre otras.

Desde la más remota antigüedad los habitantes de la Tierra se agruparon de alguna manera lo más cercano a una familia. Se dice en el Libro de la Ley (la Santa Biblia) que Dios bendijo y promovió las familias, y mandó a Adán y a Eva: “Fructificad y multiplicaos; y henchid la tierra” (Génesis 1:28).

Asimismo, uno de los Diez Mandamientos que se dieron a Moisés en el Antiguo Testamento habla directamente de la relación que existe entre padres e hijos. Vemos en Éxodo 20:12: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”.

Las primeras formas de organización social las encontramos en las Hordas, un grupo de personas agregadas en forma rudimentaria y vinculadas entre sí por instintos primarios.

Éstas se unieron en busca de seguridad y protección, alimentación y promiscuidad sexual. Sólo existía la línea materna, surgiendo el Matriarcado, en donde la mujer se hace cargo de sus hijos y se convierte en el centro de la vida familiar.

Es a través del Clan como sus integrantes se consideraron parientes entre sí, puesto que creían descender del mismo tótem -un animal o un vegetal asumido como antepasado común de todos los miembros del clan- al que adoraban como un dios.

Cuando el hombre se hace cargo de su hijo surge el Patriarcado, en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia. Es cuando surge la división del trabajo: el hombre se hace cargo de la crianza del hijo, de la caza, la pesca y la recolección; y la mujer, de la crianza de la hija, de cuidar el fuego, de la siembra y del tejido.

Más tarde surge la Gens, que hace referencia a una organización social formada por un grupo de individuos que manifestaban que provenían de un antepasado mítico en común; las Gens eran regidas por un líder, que generalmente era el hombre con mayor edad del grupo, al cual se le denominaba “pater”.

A continuación, aparece la Fratría -hermandad-, un tipo de organización dada por la unión de varios clanes, teniendo las mismas características que ellos, sólo que eran comunidades más complejas con un líder común.

Es en la agrupación social y política denominada Tribu, donde aparece un conjunto de personas que comparten un origen, una lengua, unas costumbres y unas creencias y que obedecen a un mismo jefe; es semejante a una gran familia.

En consecuencia, la familia es una institución por la que la humanidad se sostiene a sí misma. Es en su seno donde aprendemos normas y maneras de actuar que marcarán gran parte de nuestra personalidad.

La bendición de tener una familia se debe a que en la actualidad se ha incrementado la tasa de infertilidad. La mayoría de los problemas de infertilidad son causados por una enfermedad, un accidente, una lesión o un problema congénito.

Se estima que la infertilidad está afectando al 15% de la población mundial actual. Se sabe que alrededor del 20 al 30% de los casos son originados por la infertilidad masculina. Se acepta que alrededor del 50% de los casos de infertilidad se deben a condiciones femeninas, y el porcentaje restante es causado por una combinación de factores masculinos y femeninos, por lo que tener una familia es una bendición.

Una actividad tan cotidiana como trabajar con una computadora portátil sobre las piernas puede tener consecuencias fatales en una zona clave de los hombres, los testículos, ya que puede provocar infertilidad.

Hoy en día, la diversidad de entornos familiares es un rasgo característico de nuestros tiempos. Pero, dados los cambios que ha presentado la sociedad, ha surgido la posibilidad de que otras formas de pareja puedan tener hijos y de esta manera formen una familia.

En consecuencia, además de la familia tradicional (formada por un matrimonio heterosexual e hijos), encontramos las familias monoparentales (compuestas por un solo progenitor), homoparentales (una pareja de dos hombres o de dos mujeres se convierten en progenitores), las familias reagrupadas (derecho de los migrantes a mantener la unidad de su familia) en torno a las nuevas relaciones de los padres, entre otras más.

Lo fundamental en la familia, amable lector, es que en cualquier situación y forma de agrupación, es de suma importancia que los padres cumplan con su deber de amar y educar a los hijos.

 

 

Jorge A. Rodríguez y Morgado

Twitter @jarymorgado

jarymorgado@yahoo.com.mx

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